El gobernador electo de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, afirmó que la Gobernación atraviesa una situación crítica, señalando que está “prácticamente en bancarrota”, con un déficit que podría alcanzar los 600 millones de bolivianos.
En ese contexto, planteó como una de sus principales propuestas la implementación de un nuevo pacto fiscal basado en el modelo “50/50”, que implicaría una distribución equitativa de recursos entre el nivel central y las regiones. Según explicó, actualmente el Gobierno central concentra cerca del 87% de la recaudación, lo que —a su criterio— limita la capacidad de gestión de las gobernaciones.
Velasco también insistió en la necesidad de una “pausa administrativa” durante la transición, con el objetivo de evitar nuevas contrataciones o decisiones que comprometan aún más las finanzas departamentales antes de su posesión.
En cuanto al proceso de transición, indicó que su equipo, liderado por Paola Aguirre, trabaja en la recopilación de información clave como estados financieros, deudas y estructura institucional, para iniciar una reestructuración desde el primer día de gestión.
Entre sus prioridades, mencionó la atención al sistema de salud y la mejora de la infraestructura vial, señalando que existen regiones desconectadas y proyectos paralizados. Además, propuso reducir el tamaño del aparato público para hacerlo más eficiente, apostando por equipos técnicos con perfiles profesionales.
Finalmente, el gobernador electo planteó la necesidad de un nuevo censo nacional, argumentando que los datos actuales no reflejan el crecimiento poblacional del departamento, lo que afecta la planificación y asignación de recursos.







