El presidente Rodrigo Paz denunció la existencia de una red criminal que operaba entre Bolivia y Chile, dedicada al robo y sabotaje en el suministro de combustibles.
Según la investigación, el grupo mezclaba gasolina y diésel con agua sucia y aceite, afectando la calidad del carburante.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, confirmó los hallazgos y el mandatario aseguró que los responsables serán perseguidos “hasta el final”






