La controversia por la calidad del combustible en Bolivia se intensifica. El sector de cisterneros denunció que YPFB estaría realizando mezclas irregulares en sus plantas, lo que —según aseguran— estaría afectando la calidad de la gasolina y el diésel que se distribuye a nivel nacional.
Freddy Uchani Méndez, representante del rubro, sostuvo que el combustible es entregado en óptimas condiciones por los transportistas, pero sufre alteraciones dentro de las plantas de YPFB en Santa Cruz, Cochabamba y Senkata.
En el caso de la gasolina, indicó que se estaría combinando etanol con gasolina importada y estabilizada, modificando su composición. Respecto al diésel, señaló que pruebas realizadas en el Perú revelaron que el producto no cumple con estándares internacionales, lo que ya derivó en sanciones económicas de hasta 2.000 soles por cisterna, monto que bordea los 60.000 bolivianos.
“El perjuicio es directo para los transportistas”, advirtió Uchani, al señalar que además de las multas, los motores de los vehículos estarían expuestos a daños severos, generando pérdidas económicas significativas.
Ante esta situación, el sector exigió una respuesta inmediata y transparente de YPFB y de las autoridades competentes, advirtiendo que, de no corregirse el problema, el conflicto podría escalar.






