Dos sargentos de la Policía fueron enviados con detención preventiva por 180 días, acusados de adulterar casi 120 kilos de sustancias controladas que debían ser destruidas oficialmente.
La decisión fue tomada por un juez durante la audiencia cautelar en Santa Cruz, tras evidenciarse presuntas irregularidades en el manejo de la droga incautada, que debía ser incinerada bajo supervisión del Ministerio Público y organismos internacionales.
Los uniformados enfrentan cargos por tráfico de sustancias controladas, asociación delictuosa, confabulación y alteración del objeto del delito, en un caso que vuelve a poner en la mira los controles internos dentro de la lucha antidrogas.
El hecho salió a la luz tras un operativo sorpresa ejecutado por autoridades, que detectó inconsistencias en el material que debía ser destruido.






