Más del 80% de las reservas auríferas del país se encuentran en bancos del exterior, una estrategia que da liquidez, pero también expone a riesgos financieros y operativos.
El oro se ha convertido en el principal respaldo de las Reservas Internacionales Netas de Bolivia; sin embargo, la mayor parte de este metal no está almacenada en el país. De acuerdo con el último informe del Banco Central de Bolivia (BCB), al cierre de 2025 el país contaba con 22,3 toneladas de oro, de las cuales 18,8 toneladas están depositadas o invertidas en bancos del exterior.
Solo 1,8 toneladas permanecen en las bóvedas del BCB, mientras que otras 1,7 toneladas se encontraban en tránsito para procesos de refinación internacional. Esta estructura responde a una estrategia de liquidez, ya que el oro ubicado en centros financieros internacionales puede convertirse con mayor rapidez en divisas.
Las reservas de oro boliviano están distribuidas en entidades financieras de primer nivel. Alemania concentra la mayor cantidad a través del Deutsche Bank, seguida por bancos de Suiza, Canadá y Estados Unidos, donde el metal también es utilizado en operaciones financieras de corto plazo como depósitos, swaps o ventas a futuro.
Una parte importante del oro es refinada en Londres, donde adquiere la certificación internacional conocida como “Buena Entrega”, requisito indispensable para su uso en los mercados financieros globales. Desde allí, el BCB puede vender el metal, invertirlo o utilizarlo como garantía.
Durante 2025, Bolivia vendió casi 18 toneladas de oro, generando más de 2.000 millones de dólares que fueron destinados principalmente a la importación de combustibles. No obstante, el propio Banco Central advierte que esta práctica no es sostenible y que la alta concentración de reservas en oro —superior al 85%— incrementa la vulnerabilidad del país frente a la volatilidad de los precios internacionales y limita la liquidez inmediata.
El informe también revela que la actual administración heredó operaciones financieras que comprometen parte del oro a futuro y casos de retención temporal del metal en el exterior, lo que evidenció riesgos legales y logísticos.
Ante este panorama, el BCB plantea la necesidad de diversificar las reservas internacionales, reducir la dependencia del oro y fortalecer la disponibilidad de divisas, con el objetivo de disminuir riesgos y recuperar margen de maniobra para la política económica.








