El Banco Mundial confirmó en su informe Perspectivas Económicas Globales que Bolivia enfrentará una recesión del -1,1 % en 2026, ratificando las proyecciones difundidas en octubre pasado.
El organismo también señala que la economía boliviana ya se contrajo un 0,5 % en 2025 y advierte que la situación podría profundizarse en 2027, con una caída estimada del -1,5 %, reflejando un escenario económico adverso y prolongado.
Estas previsiones se dan en un contexto marcado por desequilibrios macroeconómicos, como la inflación acumulada del 20,4 % en 2025 y un déficit fiscal cercano a los Bs 39.000 millones, según datos del Banco Central de Bolivia.
En contraste, el Banco Mundial proyecta que América Latina y el Caribe crecerán un 2,3 % en 2026 y un 2,6 % en 2027, cifras que evidencian el rezago de la economía boliviana frente a la región.
El economista Fernando Romero advirtió que Bolivia atraviesa una recesión iniciada en el segundo semestre de 2024, impulsada por 12 años consecutivos de déficit fiscal, y señaló que medidas como la reducción de la subvención a los carburantes buscan moderar el gasto, aunque con altos costos sociales e inflacionarios.
Según el análisis, revertir este escenario requerirá disciplina fiscal y monetaria, además de ajustes económicos que limiten el endeudamiento público excesivo y la emisión monetaria inflacionaria.








