Colombia expulsó al encargado de la Embajada de Bolivia en ese país, Ariel Percy Molina Pimentel, en reciprocidad a la decisión del Gobierno boliviano de declarar persona no grata a la embajadora colombiana Elizabeth García.
La tensión diplomática surgió luego de que el presidente Gustavo Petro calificara la crisis boliviana como una “insurrección popular”, en referencia a las protestas y bloqueos impulsados por sectores afines a Evo Morales y la COB contra el gobierno de Rodrigo Paz.
Desde Colombia aseguraron que no existe intención de inmiscuirse en asuntos internos de Bolivia y ratificaron su compromiso con la soberanía y la no intervención

