A dos años de su inauguración, la Planta Industrial de Carbonato de Litio de Llipi, en Potosí, no superó el 15% de su capacidad productiva, según informó el viceministro de Energías Alternativas, Luis Osorio. La autoridad anunció una auditoría integral para redefinir el modelo de industrialización del litio y corregir fallas técnicas detectadas en las piscinas de evaporación.
Osorio explicó que los problemas en estas instalaciones impiden que la materia prima proveniente de las salmueras llegue en el volumen y la calidad requeridos, lo que limita la producción de carbonato de litio y cloruro de potasio. Actualmente, la planta opera entre el 12% y 15% de su capacidad, lo que también implica riesgos técnicos por la baja utilización de la maquinaria.
La planta fue inaugurada en diciembre de 2023 con una inversión estatal de Bs 766,9 millones y fue diseñada para producir hasta 15.000 toneladas anuales de carbonato de litio. Sin embargo, en su primer año solo alcanzó una producción de 2.064 toneladas, equivalente al 13,7%, de acuerdo con datos de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB).
En paralelo, el Gobierno avanza en la elaboración de una nueva ley del litio, basada en propuestas de comunidades, sectores técnicos y la sociedad civil. La normativa se estructurará sobre cuatro pilares: protección del agua y los ecosistemas, inclusión de comunidades, gestión territorial y coexistencia con otras actividades productivas.
El debate sobre el litio boliviano se reactivó además con la reciente visita de una delegación de la Unión Europea, que presentó una hoja de ruta sobre materias primas críticas y expresó su interés en acompañar a Bolivia en el desarrollo de toda la cadena de valor del litio, en un contexto marcado por la sensibilidad ambiental de los salares y la preocupación por el uso del agua.

